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Ciberteologia
Revista de Teologia & Cultura

Edición 37 – Año VIII – Enero /Febrero/Marzo 2012

Editorial

Esta 37ª edición de Ciberteología – revista de teología & cultura, es fruto de una cooperación exitosa entre Paulinas Editora y el Centro Studi Emigrazione de Roma, dirigido hasta comienzos de 2011 por el Padre Lorenzo Prencipe, y que forma parte de la Federación Internacional de Centros de Estudios para las Migraciones “G. B. Scalabrini”. Se trata de un conjunto de artículos concebidos en torno de los desarrollos recientes de la relación entre Migraciones y Teología.
Organizado por el Prof. Giovanni Graziano Tassello, de la sección de Basilea del Centro de Estudios (CSERPE), este dosier, publicado originalmente en italiano , le acerca al público brasileño la contribución de estudiosos de las diversas ciencias teológicas para elaboraron un análisis sobre la situación y del progreso de la reflexión en este tema tan actual. Frente a las transformaciones en curso, que llevan al establecimiento de una sociedad cada vez más multicultural y plurreligiosa, se vuelve aún más urgente que las ciencias teológicas desarrollen caminos interpretativos adecuados.
Con el fin de entender completamente el papel que las migraciones representan en la sociedad y en la Iglesia, el artículo inicial trae un profundo examen de Lorenzo Prencipe sobre los numerosos estudios llevados a cabo por sociólogos y antropólogos sobre el nexo «migraciones-religión». Estos investigadores resaltaron los cambios que los inmigrantes, portadores de estilos de vida, estructuras organizativas y expresiones religiosas nuevas, determinan en las comunidades religiosas tradicionales y los desafíos que permiten el pasaje de una estructura monocultural a una multicultural. El autor sostiene que “en nuestra época actual pos-secular se admite que a la pluralidad de las religiones se le debe consensuar un espacio dentro del debate público, que las políticas de integración no deben ignorar la religión de los inmigrantes y que todo esto debe ocurrir dentro del respeto mutuo de la autonomía entre Estado y religión. La gestión de la diversidad exige un Estado laico que garantice igual respeto a cada fe religiosa. En vez de una neutralidad indiferente del Estado que ignora la religión y espera que con la desaparición de la diversidad religiosa desaparezcan también las dificultades de integración de los inmigrantes, es oportuno repensar la secularidad no como dimensión vacía de lo religioso, sino como un espacio vital donde creyentes y no creyentes, respetando sus propias convicciones y motivaciones puedan discutir e investigar juntos, sin transgresiones ni discriminación, los aspectos fundamentales de la cohesión social y de la convivencia, la búsqueda y la defensa del bien común”.
Los cambios en el interior de las Iglesias individuales locales obligan a los teólogos a preguntarse, en la óptica de las respectivas ciencias teológicas, respecto de las implicancias de esta “otra” presencia para captar en toda su potencialidad esta “señal de los tiempos”.
En su artículo, Anna Fumagalli aclara como la Biblia, frente al fenómeno migratorio, se revela una fuente rica de inspiración. La experiencia de migrar, de ser extranjero, del aislamiento y del acogimiento, del miedo y de la estima debido a la diversidad son temas conocidos en la Biblia. Por lo tanto consultar la Biblia respecto de la experiencia de migrar significa quedar expuesto a una súper abundancia de material, historias, personajes, leyes, motivaciones y desafíos. Sin embargo, siendo relativamente reciente el interés específico de los eruditos por estas temáticas, existe la disponibilidad de una amplia literatura, aún cuando el cuadro no sea nada homogéneo. Anna Fumagalli examina los principales filones de estudio, entre los cuales se destacan en el Nuevo Testamento los temas de Jesús extranjero, del pueblo de Dios en condición de extranjero y del pueblo de Dios confrontado con los extranjeros.
Para Gioachinno Campese, “la reflexión teológica sobre las migraciones y migrantes, o sea, aquellos que son los extranjeros y los anfitriones por antonomasia*, no es más “extranjera ni huésped” en el inmenso y variado campo da teologia cristiana, pero particularmente en esta primera década del siglo XXI consiguió, como lo demuestra el número creciente de ensayos escritos y de congresos organizados sobre el tema, evocar vigorosamente la atención y el interés de algunos teólogos y de los creyentes”. Esta era de migraciones incluyó, por sobre todo, a los teólogos hispánicos o aquellos con estrecho contacto con el mundo hispánico. Campese piensa que eso es debido “a la importancia fundamental que la historia y la experiencia humana, consideradas en los diversos contextos geográficos y culturales, adquirieron en la teología contemporánea, especialmente a partir del siglo XX, como fuentes esenciales de la reflexión sobre la fe cristiana junto con las Escrituras Sagradas y la Tradición, desde siempre vistas como los lugares teológicos por excelencia. El redescubrimiento del significado teológico de la historia y de la experiencia humana en el contexto ocurrió de manera concomitante, principalmente en los países llamados del Tercero Mundo afligidos por situaciones de enorme privación social, política y económica, con un nuevo modo de concebir el objetivo de la teologia: esta última no puede ser considerada como una disciplina únicamente especulativa que da razón a la fe en el misterio del Dios cristiano, pero asume una dimensión eminentemente “práctica”. En otras palabras, el fin de la teologia cristiana no es más simplemente comprender, sino comprender para transformar la realidad de opresión, violencia y pecado en que vivimos. Con efecto, la teología contextual no solo piensa respecto de Dios, pero se empeña también para seguir el camino de Dios y actúa sobre la palabra de Dios. Ella integra conceptualización, empeño y praxis”.
No existen todavía muchos teólogos que discurren sobre los movimientos migratorios en términos morales. Graziano Battistella precede su análisis crítico de los ensayos de teología moral referentes al mundo de las migraciones con un examen profundo de los estudios en el campo de la filosofía moral. La literatura científica disponible indica cómo la mayoría de los apartes respecto de la ética de las migraciones ve a los filósofos como protagonistas en vez de los teólogos. “La reflexión ética respecto de las migraciones presenció un florecimiento muy reciente. No faltan contribuciones anteriores, pero es principalmente a partir de los años ‘70 que el tema es cada vez más considerado, especialmente por los cultores de la filosofía moral. No es irrelevante que esto coincida con el inicio de la globalización de la migración”. Battistella afirma que se está “aún en los comienzos de una articulación comprensiva del tema. No se está en el inicio con respecto a los grandes temas de fondo, sino a su nueva comprensión cuando la cuestión examinada es la migración. Las migraciones, por lo tanto, se hacen también ocasión para una profundización de las categorías de la teología moral, mientras que permanece flexible la voz de la ética a los oídos de los responsables por las políticas migratorias fundamentalmente basadas más en los intereses de muchos y mucho menos en aquellos de los migrantes”.
Gaetano Paroli propone, por su lado, que “la construcción de una comunidad religiosa multicultural no es un fenómeno nuevo; constituye un tema muy debatido también en la Iglesia primitiva”. Él ofrece un abordaje innovador en el campo de acción de la misiología. El propio título “¿Cuál es la misión con los migrantes?” hace entrever una voluntad de hacer la travesía de aquella que siempre fue llamada de “la acción pastoral de los migrantes” para una forma nueva de entenderla y practicarla.
Sin querer entrar en el mérito de la naturaleza de la “teología pastoral”, también Giovanni Graziano Tassello revela cómo la atención dada al fenómeno migratorio por la teología pastoral católica permanece todavía irregular. Falta una imposición general y también son imprecisos los principios fundamentales que permitan identificar motivaciones y acciones que garanticen a los migrantes plena expresividad en la vida de la Iglesia y colaborar activamente en la construcción del reino de Dios. En la verdad no se trata solamente de proporcionar concretamente una acción específica y especializada al creyente individual que se encuentra en movimiento, sino de alcanzar una comprensión global de la Iglesia como comunidad de creyentes en que nadie puede ser considerado extranjero.
Este intento de reflexión sistemática e interdisciplinaria, conducida por algunos especialistas del sector, nos presenta una visión internacional y no es específica de la realidad brasileña o latinoamericana. Pero puede suscitar una invitación y una provocación a los teólogos/as de otras regiones para que también discutan con más regularidad el fenómeno migratorio, que se convirtió en un fenómeno estructural de la sociedad, y que lleguen a una mayor sistematización metodológica.
Por último, nos resta agradecer al director de la revista “Studi Emigrazione”, Lorenzo Prencipe, por habernos ofrecido esta oportunidad de divulgar los resultados de este estudio inicial en nuestra revista electrónica. Como afirmó el organizador de la colección original, ellas constituyen un primer intento de sistematización teológica en el contexto migratorio y una solicitud para ulteriores profundizaciones.

Traducción al español por: Gilmar Saint’ Clair Ribeiro